Xx DeDoS mOjaDoS xX
jueves, marzo 22, 2007 Con juguetito nuevo

La semana pasada me compré un consolador. Últimamente he estado con minos que no han logrado satisfacerme por completo, por lo que decidí realizar con mis propias manos, tan ardua tarea.
Escogí uno de los más largos, me gusta que sean grandes pero no tan grueso, eso si que me duele, y la idea es tener un momento agradable con mi ano, ameno, entretenido, no terminar con el culo dilatado y adolorido a morir.
Lo bueno de mi consolador es que no es rígido, tiene cierta flexibilidad, entonces lo puedo doblar a mi antojo. Cuando lo contemplaba en el Sex Shop me imaginé haciendo el kamasutra con mi nuevo juguetito, además viene con la función de vibrador incluido, así que uff! hay que puro probarlo.
Decidí auto complacerme un día en la tarde. Venía recién llegando de la U, todo sudado, acalorado, y como de costumbre, caliente.
Me di un baño de agua fría, me sequé y me recosté en la cama de mis viejos. Nunca tan weon pa’ no aprovechar la soledad de la casa y dejar de ocupar la cama más grande que hay en la casa.
Me tiré de espalda, abrí las piernas y empecé a toquetearme. Estuve harto rato manoseando mis bolas, de hace tiempo que no jugaba con ellas, es que son muy aburridas, puedo interactuar un rato y después chao, muy monótonas. Prefiero agarrarme la verga y pajearla hasta que duela.
Como estoy circuncidado me gusta quedar contemplando mi cabeza rosadita harto rato, mojarla con saliva y hacerle cosquillas. Tengo unos puntos en esa zona que me dejan marcando ocupado, lástima que ningún weón tenga la consideración de buscarlos y excitarme al máximo.
Para el final dejo lo mejor, mi ano. Me encanta puntearme con los dedos, masajearlo, humedecerlo de a poco, sentir ese hormigueo que sube por entremedio de mis piernas y que logra erizar todos mis vellos púbicos.
Ansioso de ver como funcionaba mi reluciente aparatito, saqué su cajita roja, la destapé, lo saqué del papel celofán que venía envuelto y lo moví para asegurarme que no fuera rígido.
Como no entró a la primera, saqué la latita de crema lechuga, me encremé el culo, embetuné el consolador y de a poco lo fui introduciendo. Al principio era raro, estaba muy helado y como estoy acostumbrado a los penes hirviendo, me chocaba tener algo helado en mi ano.
Primero metí la puntita, después el cuerpo y al final me entusiasmé y lo introduje hasta el tope. Se sentía la raja, podía moverme como quisiera. Recuerdo que me senté, me paré, me agaché, me tiré de guata, me puse de espaldas, me puse boca abajo, boca arriba, en cuatro, de lado, con una pata arriba, con una pierna doblada, uff, era algo de no acabar.
Partí tirado en la cama, después me puse de rodillas en el suelo del living, me senté en el mueble de la cocina, me acosté en la mesa del comedor, me paré en la tasa del water, me revolqué en el patio y volví a la cama de mis viejos.
Estaba feliz, gozaba como nunca, primera vez que tenía algo en mi culo que no se fuera a los dos minutos de estar adentro. Por fin podía hacer lo que quisiera con ese pene. Era mío y de nadie más. Mientras más lo metía y lo movía más me calentaba. Quería acabar, pero me contuve, faltaba todavía, faltaba por probar el vibrador.
Lo saqué rápidamente, le puse las pilas, lo probé y me lo introduje nuevamente.
Si quieren un viaje a la luna de ida y vuelta, les recomiendo mil veces que se metan un vibrador por el culo. Es la sensación más exquisita que se puede experimentar. Llegué a un punto en que no contuve más. Primero fueron gemidos, seguido de alaridos, y terminé gritando como si me estuviesen torturando. Ja1 supieran la forma en que me tortura. Estaba loco, descontrolado, eufórico, enajenado.
Como andaba acumulado el chorro fue espeso, concentrado, y obvimante el orgasmo fue descomunal. Quedé exhausto, como si hubiera corrido una maratón y además me hubiesen follado cuatro penes simultáneamente.
Lo malo es que dejé todo sucio. Había moco por todas partes. En la muralla, en la cama y en mi pecho. Agarré el papel celofán y limpie todo el moco que había tirado, en ese sentido soy una persona bastante limpia y me gusta mantener el orden.
Después de una pequeña siesta me di cuenta que ya no necesito ningún pene de verdad y ningún juguete más.
Que osos de peluche. Que trolls. Que mantitas para dormir. Definitivamente mi consolador se ha convertid en mi juguete favorito. Ahora soy yo y mi dildo. No lo dejo por nada del mundo, duermo abrazado con él y hasta lo he empezado a llevar a clases. En una de esas, me caliento y me lo meto en el baño. Nunca está demás. ¿O no?

Xx PiErO xX

Posted by il Piero :: 3/22/2007 08:35:00 p.m. :: 1 comments

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