Xx DeDoS mOjaDoS xX
viernes, septiembre 08, 2006 Explorando

Mis primeras manifestaciones sexuales se dieron en mi infancia, obvio, cuando comienza la exploración, y el afán de conocer todas las partes que componen tu cuerpo.
En mi caso pasaba tardes enteras tocándome todas esas “partes privadas” y que solamente eran mías. Hasta el día de hoy recuerdo que mi madre solía decirme: “nadie puede tocar tus partecitas, son sólo tuyas, y cuando lo hagan me tienes que avisar”. Obviamente que nunca le conté la primera vez que me practicaron sexo oral y acabé en la boca del weon que me la estaba mamando como si fuera la última verga del mundo. Tampoco le dije cuando llegó a la casa, y yo me encontraba en el baño, limpiándome el semen que escurría lentamente por mi espalda, y menos le confesé la primera vez que abrieron de par en par y me lo chantaron todo, hasta dentro, desplegando un alarido que retumbaba en la boca del mino que me estaba penetrando.
Cuando era un adolescente, no había instancia en que no me estuviera masturbando. A veces salía de la sala de clase y me corría la paja encerrado en el baño del colegio o simplemente iba a la enfermería y acababa allá.
Donde me pillaran las ganas lo hacía. Una vez iba en la calle, en pleno verano y habían unos minos que se estaban manguereando en el antejardín. Al ver esa tan provocativa escena, mi miembro se erectó y no pude aguantar la calentura.
Andaba con un short, la erección era evidente, debía hacer algo para no andar con la carpa levantada. Me acordé que cerca de ahí había un potrero, caminé hasta allá, ingresé al sitio eriazo, me camufle entre los matorrales y me pajié. Recuerdo que el moco saltó al pasto y se quedó ahí, inmóvil, secándose con los rayos del sol que le llegaban.
Quedó un poco en mis dedos, los agité fuertemente y listo, el residuo salió volando. Esa fue la segunda vez que me masturbaba con audiencia, al parecer una vieja me había estado observando desde su casa, porque cuando salí del sitio, me miró con ojos lujuriosos el bulto entre mis piernas.
La primera vez que me pillaron, bueno no sé si realmente me habrá visto, o habrá deducido lo que estaba haciendo.
Mi madre solía salir en las tardes, y casi siempre me dejaba al cuidado de mi nana. La vieja era simpática pero media ineficiente. Ella era manca, por lo que se demoraba un mundo en hacer el aseo, por lo que me veía en la obligación de ayudarla.
Recuerdo que la vieja estaba tratando de planchar. Cada vez que lo hacía se ponía a ver tele, entonces era mi oportunidad para ir a jugar un ratito con mi bestiecita dormilona.
Me encerré en mi pieza, puse una porno donde dos minos se lamían las axilas y se lengüeteaban el paquete. No sé porque, pero eso de pasarse la lengua por todas partes me fascina, es lo que más me gusta, si me hicieran escoger algo en el ámbito sexual, sería eso, lamer y chupar.
La cuestión es que mi pene se erectaba antes de apretar play, entonces sólo tenía que estimularlo un poco con mis deditos juguetones y con un poco de saliva.
Con una mano me masturbaba y con la otra me tocaba el trasero.
Estaba embalado imaginándome que tenía a un mino a mi disposición, y que este hacía todo lo que yo le pidiera. Estaba a punto de eyacular y dejar pegado mis fluidos en la parte superior del camarote, cuando esta vieja impertinente entró a la pieza para preguntarme si quería comer algo.
Apenas la vi entrar me subí el short y me tapé la erección. Me quedó mirando con ojos desorbitados, como si estuviera cometiendo un delito digno de merecer la amputación de una mano (quizá a ella la pillaron en lo mismo y por eso era así).
Mi cabeza trabajó rápidamente y le dije que sentía una picazón en mi pene y que me ardía mucho, que por eso me lo estaba “rascando”.
Su cara de alivio regresó y me dijo que no me preocupara y que le dijera a la mamá lo que me pasaba. Después me volvió a preguntar si tenía hambre. Obvio que tengo hambre, hambre de comerme un pedazote de carne cruda bien parada y bien jugosa, de tragarme el moco y de darle la pasada de una.
Le respondí que no, y que se dejara de wear, me paré y cerré la puerta.
Después de eso no podía, excitarme, me costaba concentrarme. No sabía en que pensar. Me imaginaba vergas gigantes, culos penetrados, bocas moqueadas y nada de nada. Me concentraba en compañeros de curso, en vecinos y no me resultaba.
Necesitaba un estímulo mayor, algo casi real, algo que me dejara volando por las nubes, fue así como miré hacia mi lado y vi el teléfono. Estaba reluciente, brillante, y me llamaba deseoso. No espere más, lo descolgué y de esta manera descubrí una nueva y entretenida forma de obtener placer....
Continuará...

Xx Piero xX

Posted by il Piero :: 9/08/2006 11:06:00 a.m. :: 2 comments

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